Lo importante es que funcione

2 noviembre, 2010 § Deja un comentario

Fue más que sólo el hombre en segundo plano que ofrecía la técnica y la experiencia. Sólo cuando él había desarrollado un modelo funcional podía comenzar el proceso de diseño. Egon Bräuning, constructor genial, inventor y socio inspirador para los diseñadores de todo el mundo falleció a principios de septiembre de 2009.

Un taller: en primer plano el prototipo de una tumbona de Maarten Van Severen, al costado, a la derecha, vemos a un hombre que se inclina hacia adelante, accionando el mecanismo de ajuste de la tumbona con una mano. Parece que ya sabemos todo sobre la empresa Vitra: las ideas fundamentales de su Presidente Rolf Fehlbaum han sido expuestas en numerosos textos y entrevistas, siendo asimismo objeto de numerosas publicaciones. La intensa cooperación con arquitectos y diseñadores, conceptos importantes como el principio del collage o Net ‘n’ Nest, la unión de Networking y Nesting a fin de aumentar la productividad y el bienestar en la oficina – muchos de estos temas ya no se limitan a las discusiones de unos pocos expertos. ¿Pero quién es la persona que parecer haber sido incluido por casualidad en esta foto? 

Siempre un poco más
Se llama Egon Bräuning. Es especialista en construcción de herramientas y maquinaria. En 1963 ingresó en Vitra como constructor de herramientas para plástico. Al principio sólo planeaba trabajar uno o dos años en la empresa, directamente después de concluir su formación, nos cuenta Bräuning que se crió en Mühlacker cerca de Pforzheim. Sin embargó luego conoció a quien iba a ser su esposa y se quedó en la empresa. Durante decenios – de 1971 hasta principios de 2009 – dirigió el departamento de Desarrollo de Productos. Su pasión por la construcción de herramientas confirió a la empresa perspectivas insólitas. “Para decir la verdad siempre quise llegar a lo más alto. Aprovechar el material hasta sus límites. Siempre un poco más de lo que era habitual.” Y así es como podemos leer en el libro “Projekt Vitra”, en el que se encuentra la foto con la tumbona y el jefe de desarrollo, que “no sólo es una autoridad sino el co-autor más importante de casi todos los productos lanzados por Vitra al mercado”. No le importa que el público apenas conozca a su persona y su trabajo. Desde febrero, Bräuning está jubilado, trabajando ahora como asesor de Vitra. “La técnica siempre queda relegada al segundo plano”, afirma con su voz de acento de la región. “Esto es normal. Se trata más bien de asistir de garantizar que algo funcione. No debemos ser competidores del otro sino complementarnos recíprocamente”. Con “el otro” se refiere al diseñador que ocupa un papel central en el desarrollo de productos de Vitra, si bien no puede cumplir su tarea solo.

Al principio se halla el modelo funcional

El punto de partida de la mayoría de los productos de Vitra no son dibujos o modelos construidos por diseñadores, sino un modelo funcional técnico confeccionado por Egon Bräuning. Al principio hay un concepto, se definen las funciones y luego comienza la búsqueda del diseñador adecuado. “Es como la construcción de una casa. Puedo contratar al mejor arquitecto, pero si no sé lo que quiero, tampoco me construirá mi casa ideal. Y esto vale también para el diseñador”, afirma. Sin embargo, Bräuning es todo menos una persona al margen. Ello se pone de manifiesto especialmente en las sillas de oficina que pueden moverse en muchas direcciones. La nueva silla de oficina AC 4 de Antonio Citterio es uno de los proyectos más recientes, atendidos por él desde el principio.
Importancia del ajuste fino
“La novedad más importante del AC4 es el respaldo”, cuenta Bräuning. Al principio hay muchas cuestiones que deben resolverse: ¿Esta pieza compleja es suficientemente estable? Y nuevamente, la técnica surte su efecto en forma oculta. El aspecto visual delgado y la forma reducida incorporan tres funciones diferentes. Sobre la zona de apoyo lumbar comienza la zona de hundimiento para el área dorsal superior, hallándose encima la zona de apoyo para la espalda. El secreto es el ajuste fino. Por ejemplo en el apoyo lumbar: “Un ingeniero de pruebas que debe certificar la silla espera que se sienta este apoyo. Sin embargo, el cliente diría que aprieta y molesta”, dice Bräuning. Por lo tanto, los desarrolladores de productos deben tener en cuenta los deseos de ambos. No deben encontrar ningún compromiso barato, sino un equilibrio sumamente exacto. Esto vale también para la relación acertada entre dinamismo y rigidez. “Es un arte auténtico armonizar ambos aspectos”. Los sentidos de Bräuning están entrenados para la observación analítica: “Si veo a una persona sentada en una silla que se mueve y analizo si es un proceso natural o si hay una parte que molesta, recibo más información sobre la silla que la que obtendría sentándome en ella.”

Desarrollo de una sensación dinámica en el asiento

En el curso de los años, los modos de trabajar y las técnicas del desarrollo de productos experimentaron un cambio fundamental. Cuando se creó en 1976 la silla de oficina Vitramat, Bräuning construyó la mecánica sincronizada. Fue un invento que cambió fundamentalmente el sector de muebles de oficina. Ahora, se habían unido el asiento y el reposabrazos y ya no debían ser ajustados a mano, imponiéndose una nueva sensación en el asiento. Sin embargo fue sumamente importante para Vitra y Rolf Fehlbaum no continuar simplemente en el punto al que había llegado con el “Vitramat”. “Entonces Vitra se hubiera convertido en una empresa de muebles de oficina como muchas otras”, afirma Bräuning en retrospectiva. En lugar de ello, Fehlbaum se puso en contacto con los diseñadores Mario Bellini y Antonio Citterio, comenzando a desarrollar productos junto con ellos. “Si analizamos progrmas como Metropol de Bellini y Ad Hoc de Citterio, podemos apreciar que persiguen conceptos por cierto opuestos. Fue el paso más importante optar por una espectro tan extenso.” Las circunstancas bajo las cuales se crearon los productos en aquel entonces parecen una auténtica aventura desde el punto de vista actual: “Aún no habíamos podido construir un prototipo sólido. Sólo había uno en el que nos sentábamos muy cuidadosamente para sentir todos los movimientos. Otra cosa no era posible en aquel entonces. Fue un gran riesgo y nadie conocía el resultado”, cuenta Bräuning. “Si siempre optamos por una solución segura, no hay desarrollo. Fue nuestra gran ventaja que tuviéramos a Rolf Fehlbaum a bordo.”

Armonizando a la perfección
Los contactos continuos entre empresario, constructor y diseñador dentro del marco de un proceso que a veces puede llevar varios años han sido descritos repetidas veces por Rolf Fehlbaum: “Lo que nos ayuda es la experiencia de que el proceso de diseño siempre es una tortura. Se trata de un proceso de optimización complejo y molesto. Sin embargo, son precisamente las restricciones las que confieren gran fascinación al trabajo.” Es como un juego que jamás es rutina, que siempre comienza de nuevo. Lo sorprendente es: cuando llegamos a la meta”, afirma Fehlbaum, “estamos convencidos de que el diseño representa un avance importante y nos preguntamos por qué el proceso ha llevado tanto tiempo”. No llama la atención que Bräuning diga hoy: “Prefiero trabajar con personas que saben discutir. Prefiero un croquis a un dibujo perfectamente elaborador.” Con los diseñadores se reúne con motivo de workshops intensivos. “Quien realiza hoy sobre todo trabajos de detalle en el ordenador ya no tiene la misma libertad que yo en mi tiempo.” No obstante, Bräuning aprecia la oportunidad de ensayar ideas en el ordenador o de simular el flujo de material en el moldeo por inyección antes de pedir herramientas costosas. Un modelo que acaba de desarrollarse debe ofrecer datos nuevos y funciones nuevas, exige. Para la nueva silla de oficina AC 4, Bräuning pudo solicitar tres patentes para Vitra. Además de la mecánica fundamental y el respaldo dividido en zonas se patentaron también los reposabrazos que se mueven exactamente en una pieza fundida sumamente compacta, revelando su técnica más bien en forma discreta.

Llegar al límite

¿Es cierto que Bräuning comparte la utopía del arquitecto y diseñador Marcel Breuer que éste formulara en 1925: “al final, el hombre estraá sentado en una columna elástica de aire”? No parece ser el caso. Si seguimos a Bräuning no habrá cambios revolucionarios sino una y otra vez mejoras de detalles, ideados con gran esfuerzo: “Lo decisivo es”, dice, “emplear los materiales acertadamente e ir hasta los límites. Esto será muy interesante en el futuro próximo.”

Texto: Thomas Edelmann, Stylepark

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