Vitra y la ecología del valor de uso

12 julio, 2011 § Deja un comentario

La cuestión de la responsabilidad ecológica de un consorcio suele discutirse de un modo con el que difícilmente puede captarse demasiado interés. Normalmente se trata como una adhesión moral a una norma vigente a escala social.


En lugar de como una obligación impuesta desde fuera a los fines empresariales y que básicamente supone gastos, sin duda también podemos considerar el contexto de las consecuencias ecológicas de la fabricación de un bien de consumo como parte de su propia utilidad. Como una cuestión de diseño.

    La conciencia medioambiental comenzó a desarrollarse debido a una serie de catástrofes ecológicas y al crecimiento exponencial de la cantidad de basura en los países industrializados a principios de los años ochenta y, desde entonces, ha generado un consenso social. No obstante, esta reacción no fue la que señaló el momento inicial en el que Vitra se interesó por este tema. Una vez más, ha sido la tradición del pensamiento de los Eames la que ha estructurado la filosofía de Vitra desde el principio. Aunque por aquel entonces aún no existían los términos “impacto medioambiental” y “ecología”, Charles y Ray Eames siempre proyectaban sus diseños dentro de un contexto ético y social. Deseaban poner al alcance del máximo número de personas y a cambio de un precio lo más bajo posible objetos cotidianos de gran calidad. Vieron que la fabricación industrial era el medio para alcanzar este fin. En cambio, nunca atribuyeron un significado autónomo a las cuestiones formales, y para ellos habría sido incomprensible una concepción del diseño que pudiese convertirse en atributo de un género de productos meramente elitista. Para los Eames, el ethos de la calidad reside, sobre todo, en la durabilidad del producto final y la intercambiabilidad de sus distintos componentes al servicio de dicha durabilidad. Se trataba algo desconocido hasta entonces: muebles modulares, como las sillas y los sillones del Plastic Group, cuya gracia constructiva era la conexión abierta entre distintas carcasas y bases. El hecho de que la medida más eficaz para evitar la basura se basa en asegurar una durabilidad extraordinaria, que se refiere a la existencia física tanto como a la estética, puede percibirse en todos los muebles de Vitra de esta época. Esto también ocurre, por ejemplo, con la Lounge Chair, convertida en el arquetipo del estilo moderno. Una película publicitaria que rodaron los Eames por puro placer tras concluir la primera muestra para la producción en serie no se centra en sus calidades representativas, ni siquiera en su enorme comodidad, sino precisamente su “componibilidad”. Un hombre ensambla todos los elementos constructivos y monta el sillón entero en unos minutos ante los ojos del espectador y, cuando termina, se deja caer sobre el acolchado. Casi medio siglo antes de que se acuñase el término “separación de materiales”, todos los diseños de los Eames eran ya desmontables.

    Vitra está convencida de que naturalmente forma parte del valor de uso y de la utilidad de un mueble el hecho de que ni su fabricación, ni su utilización, ni su eliminación desemboquen en ningún perjuicio para el usuario. Al igual que la belleza y la funcionalidad, los aspectos ecológicos también pertenecen a la naturaleza de las cosas y a su utilidad. Forman parte del diseño. Sin embargo, en una empresa compleja, la convicción no basta para garantizar que en los miles de pasos distintos de procesamiento esté presente el concepto de las consecuencias ecológicas y ejerza algún tipo de control. Por este motivo se fundó el grupo de trabajo “Vitra y el medio ambiente” en 1986, que se ha convertido en una amplia estructura de gestión medioambiental. En él, todas las actividades de la empresa se someten a reflexión por lo que respecta al criterio de la protección del medio ambiente. Las auditorías internas y una comprobación del sistema realizada por peritos externos permiten tener una certeza adicional para el desarrollo continuado de todas las medidas.

    Evitar tendencias estilísticas pasajeras y efímeras para el vertedero de la historia del gusto sigue siendo el eje central de una cultura industrial sensata que para Vitra reza así: productos duraderos, desarrollados cuidadosamente a partir de materiales de alta calidad, igualmente dotados para ser reparables y envejecer con dignidad, y con una esperanza de vida estética lo más atemporal posible. Éste es el ideal al que aspira Vitra.

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